
Ayer por la mañana, se presentó oficialmente el “Protocolo de intervención frente a casos de violencia contra la mujer e identidades diversas en el ámbito sindical y acompañamiento en el ámbito laboral” de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Chaco. Esta normativa sindical es única en el país, y según las expositoras, sienta precedentes a nivel nacional.
La presentación se realizó en la Casa por la Memoria ante un auditorio lleno y principalmente femenino, con referentes feministas, de organizaciones sociales, partidarias y funcionarias legislativas y del Ejecutivo.
El protocolo fue creado a través de la novel área de género de la ATE Chaco y estuvo respaldado por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA – Línea Autónoma), el Consejo Directivo provincial del sindicato y la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE). La mesa estuvo compuesta por la asesora legal y autora de la normativa, Lourdes Polo Budzovsky, la secretaria de Comunicación de la ATE, Andrea Azetti, y como invitadas especiales Marta Galante (directora del Departamento de Género a nivel nacional) y Silvia León (secretaria de Organización de la ATE y de Género en la CTA).
elDIARIO de la Región participó de la mesa – debate, que inició bajo la pregunta ¿dónde está la historia sindical de la mujer? Polo Budzovsky reflexionó así sobre la importancia de un abordaje interseccional sobre este tema.
Presentó estadísticas sobre la participación en el sindicato a nivel local, donde se daba cuenta de que la mitad de las personas afiliadas son mujeres e identidades femeninas y que con un 30% cumplen con la representación sindical según la ley de cupo. Sin embargo, en la participación de delegados en el Congreso, la cifra cae a un 25%. La abogada, en este punto, cuestionó: ¿es esto un piso (como indica la ley de cupo sindical) o un techo de cristal sobre la esferas de conducción? Argumentando desde el derecho a la libertad sindical, Budzovsky también dijo que era importante ir más allá y buscar la representación más amplia al hablar ya no sólo de mujeres, sino de otras identidades conformadas en el colectivo LGTBIQ.
Al referirse al protocolo, la asesora indicó que va más allá de dar respuesta a una situación de violencia o de un acompañamiento, y busca “más participación política” al interior de los sindicatos.
El instrumento legal se basa en seis principios incuestionables que nacen la normativa vigente: la no revictimización, el derecho de reserva (si acompaña lo que quien denuncia quiere hacer), la no discriminación (se toma en cuenta los privilegios o vulneraciones de cada caso), el debido proceso, la celeridad (que amerita la situación) y la autonomía de la persona denunciante.
A su vez, explicó que se creará un órgano de prevención que tendrá: un área con ese objetivo, un equipo técnico protocolar especializado y un área legal.
CAMBIAR DESDE LAS BASES
Azetti, por su parte, agregó que las acciones y la reforma del sindicato no se agotan en el protocolo. Se trata de “garantizar la tranquilidad en el ámbito laboral”, señaló. Contó, con respecto a lo que se bajó a la normativa: “Todo lo que está acá son cosas que hemos tenido”.
Recalcó que la actual licencia extraordinaria por violencia de género fue tratada con “muy poca perspectiva”. Hasta el momento, para llegar a esa licencia se exige un certificado de salud mental. “Y estamos hablando de opresores y oprimidas, no de enfermedades”, remarcó Azetti. “Es una herramienta que le da el Estado al violento” a la hora de iniciar juicios contra la víctima. Además, esta autorización “la da el superior, que es generalmente quien violenta”, dijo.
La secretaria local destacó que el objetivo es cambiar la identidad de la ATE, la modificación y protección “no sólo los derechos laborales, sino por una sociedad más igualitaria”.
En el final de su exposición, Azetti habló de esta gran masa de trabajadoras de trabajadoras estatales que no se ve reflejada en los cargos jerárquicos. Llamó a “pelear esos espacios desde adentro”: “Invito a embarrarles la cancha, embarrarnos y, como dice nuestra lema, ser protagonistas”.
EJEMPLO Y CRECIMIENTO
Galante hizo hincapié en el crecimiento que hubo en calidad de militancia en Chaco desde el Encuentro de Mujeres en 2017 hasta ahora. “No ha sido fácil la paridad, pero estamos en condiciones de pelear el protagonismo”, señaló. Para la sindicalista, parten desde una organización con bases “anticolonialistas y antiimperialistas”, ahora se tiene que “configurar para que sea antipatriarcal”.
León confirmó que este protocolo chaqueño será “la base para llevar al debate de la CTA nacional”. “Tenemos un doble desafío como mujeres sindicalistas y como feministas: luchar desde la perspectiva de género y la lucha de clases”, explicó.