
La inflación mayorista se desaceleró al 2,1% mensual en agosto, el nivel más bajo desde mayo de 2020. Esta merma respondió fundamentalmente a la caída de los precios internacionales en el agro y el sector energético, y al ritmo de ajuste actual del tipo de cambio oficial («crawling peg») que el Banco Central (BCRA) defiende desde enero.
Este martes el INDEC informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró su variación más acotada desde el peor momento de la pandemia de Covid-19, cuando el comercio, tanto a nivel local como global, estaba paralizado. En julio, el referencial había registrado un alza de 3,1%.
Las manufacturas industriales domésticas treparon 2,2%, medio punto porcentual por debajo de la cifra registrada en el mes previo.
Asimismo, los productos importados aumentaron apenas 0,2%. Vale remarcar que en este segmento los precios pegaron un extraordinario salto del 80% tras la devaluación de diciembre, pero luego mostraron mayor calma, llegando incluso a exhibir deflaciones en marzo y mayo, como consecuencia de un combo en el cual influyeron la apreciación cambiaria, la caída en commodities y la menor demanda interna.
En la única división relevante donde se verificó una aceleración de la inflación fue en alimentos y bebidas, ya que aquí los precios aumentaron 3,4%, cuando en julio habían arrojado un alza de 2,5%.