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La criminalización de la protesta afectó a más de 50 trabajadores de prensa en Argentina

De acuerdo a un informe de Amnistía Internacional, en la Argentina de Javier Milei, el uso desproporcional de la fuerza y la prohibición de la protesta social afectó a miles de personas.

Amnistía Internacional documentó un patrón de represión y criminalización contra referentes sociales, políticos, organizaciones y ciudadanos que durante el 2024, han optado por expresar en las calles su descontento por las políticas implementadas por la gastión del Gobierno nacional a cargo de Javier Milei.
calles a expresar su descontento.
A partir de la implementación del “Protocolo para el mantenimiento del orden público ante el corte de vías de circulación”, más conocido como Protocolo Anti-piquetes, numerosas personas que salieron a las calles a manifestar su disenso fueron reprimidas y criminalizadas. Pero el Ministerio de Seguridad de la Nación dió órdenes estrictas sobre no permitir cortes de calles, avanzar contra manifestantes utilizando la fuerza y los elementos que posee cada agente de las fuerzas de seguridad para impedir las protestas, incluso golpeando y reprimiendo a las personas.

En un informe publicado el pasado 20 de diciembre, Amnistía Internacional informó que el 2024 estuvo marcado por serios retrosos en materia del ejercicio del derecho a la protesta en Argentina, el cual debería estar garantizado ya que es un derecho constitucuonal.

La organización relevó al menos 15 manifestaciones desde que comenzó el año 2024, en las cuales la respuesta estatal frente a la protesta fue el uso desproporcionado de la fuerza, plasmado en el uso abusivo de gases lacrimógenos y balas de goma, camiones hidrantes, golpes con tonfas y bastones, detenciones arbitrarias, que dejaron numerosas personas heridas, entre ellas, periodistas y trabajadores de prensa que fueron lesionados mientras cumplían su labor periodística.

BUENOS AIRES, ARGENTINA - 2024/09/04

CIFRAS DE LA REPRESIÓN

En al menos 15 manifestaciones relevadas a lo largo del año, la respuesta estatal se caracterizó por el uso excesivo de la fuerza, teniendo como resultado:
  • 1155 personas heridas, muchas de ellas con lesiones graves.
  • 33 personas con impactos de balas de goma en la cabeza o el rostro, con daños severos en la visión.
  • 50 periodistas y trabajadores de prensa heridos mientras cubrían las manifestaciones.
  • 73 personas criminalizadas por participar en las protestas.

Incluso, estas cifras representan un subregistro de la totalidad de víctimas y casos dado que están construidas a partir de relevamientos parciales de organizaciones y organismos especializados. Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad no ha publicado e incluso en varias ocasiones ha denegado o brindado información parcial   sobre los operativos y la actuación policial, evidenciando la falta de transparencia del gobierno.

Entre las prácticas documentadas, se observó el uso abusivo de gases lacrimógenos, balas de goma, camiones hidrantes y golpes con tonfas y bastones, además de detenciones arbitrarias. Incluso, en casos emblemáticos, niños y niñas fueron afectados por la violencia represiva.

Amnistía Internacional destaca que el uso de la fuerza por parte de las autoridades debe estar enmarcado en principios de proporcionalidad y respeto a los derechos humanos, . Además, el uso indebido del derecho penal para criminalizar las protestas contradice los principios de un estado de derecho.

ATAQUE A LA PRENSA

Amnistía Internacional llevó a cabo más de 30 entrevistas a manifestantes, abogados de derechos humanos, profesionales de la salud y trabajadores de prensa, contando con relatos en primera persona sobre la violencia y limitaciones indebidas al espacio cívico.

Desde enero a esta parte, al menos 50 trabajadores de prensa que estaban trabajando y cubriendo las distintas manifestaciones han resultado heridos como consecuencia del accionar policial en las protestas. Las filmaciones, fotografías y testimonios de la prensa libre funcionan como un control exógeno de la actuación de las fuerzas de seguridad, siendo en innumerable cantidad de ocasiones la fuente de prueba respecto de cómo sucedieron los hechos realmente. 

Diego Ricciardi, fue herido con una bala de goma en el mentón mientras cubría la manifestación frente al Ministerio de Capital Humano el 10 de abril. Frente a la represión, buscó refugio en la entrada de un edificio junto al camarógrafo y en plena transmisión recibió un disparo en la cara: “cubrí siempre protestas y manifestaciones y esto no pasaba; tengo 28 años en la profesión y esto es la primera vez que me pasa, nunca ví algo así”.

Según el informe de la organización internacional, durante el año resultaron heridos numerosos periodistas, movileros, camarógrafos, y trabajadores de prensa, quienes estaban trabajando y cubriendo las distintas manifestaciones; solamente considerando las protestas en la plaza del Congreso mientras se debatía la ley ómnibus, se contabilizaron 35 periodistas o comunicadores sociales que fueron agredidos mientras cumplían sus funciones. En la mayoría de los casos, los trabajadores de prensa contaban con la identificación de periodistas. En su gran mayoría, portaban pechera con la insignia de Prensa, credencial, y/o cámara de fotos colgada cubriendo los hechos.

Durante este primer año de gestión, las autoridades nacionales han elegido la confrontación y la violencia, prácticas propias de gobiernos autoritarios como estrategia para silenciar y censurar a quienes piensan diferente. La violenta represión de la expresión del disenso en las calles ha dado claras muestras de ello. El derecho a la protesta es esencial para el funcionamiento de una democracia. Las imágenes de violencia y represión evidencian la necesidad urgente de revisar las políticas de seguridad pública y garantizar el respeto por los derechos humanos fundamentales”, concluyó Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina.

 Según el informe de la organización internacional, durante el año resultaron heridos numerosos periodistas, movileros, camarógrafos, y trabajadores de prensa, quienes estaban trabajando. 

En este contexto, la organización lanzó el sitio web “El disenso en riesgo” en donde publicó una línea de tiempo, información sobre el marco normativo, guías prácticas sobre el uso de armas menos letales, casos y material audiovisual. Allí, Amnistía Internacional irá subiendo datos actualizados.  

RECOMENDACIONES

Frente a esta situación, Amnistía Internacional urge al gobierno argentino a adoptar medidas concretas que garanticen el respeto a los derechos humanos en el marco de las protestas sociales. Esto incluye la derogación del Protocolo Anti-piquetes y la implementación de regulaciones policiales y capacitaciones que se alineen con los estándares internacionales sobre el derecho a la reunión pacífica y el uso de la fuerza.

Es fundamental desterrar las detenciones arbitrarias, los actos de violencia y el uso de la fuerza desproporcionada  como mecanismo de disuasión frente a manifestaciones pacíficas.

Asimismo, se debe limitar el uso de armas menos letales bajo principios de necesidad, proporcionalidad y rendición de cuentas, e investigar y sancionar de manera efectiva a los responsables del uso ilegítimo y excesivo de la fuerza. Es imperativo proteger a periodistas y trabajadores de prensa, asegurando que puedan ejercer su labor sin restricciones ni violencia.

Podes leer el informe completo aquí

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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