
La demanda de agroalimentos sufrió en julio una caída de entre el 30% y el 40% debido a la baja del poder adquisitivo del salario y al rechazo de los consumidores a convalidar los aumentos de precios. Así informó la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en su Indicador de Precios de Origen y Destino (IPOD).
El informe consigna que en el séptimo mes del año los precios de los agroalimentos se multiplicaron 3,1 veces entre su origen en el campo hasta su destino en las góndolas de los comercios; por lo que el estudio concluye en que los consumidores pagaron $3,1 por cada $1 que recibió el productor de un agroalimento.
CONSUMO
El aumento de las frutas y verduras fue el que más se destacó en la inflación de julio, pero fue todavía más importante en los barrios populares, donde el incremento promedio fue del 10,41%, muy por encima de los precios del rubro almacén (3,47%) y de los precios de los cortes de carne (2,52%), según el Instituto de Investigación Social, Económica y Política (Isepci) a través de su Índice Barrial de Precios (IBP).
Desde la perspectiva de los comercios, la CAME mensuró la caída de la demanda entre un 30% y un 40% y advirtió que por tratarse de productos perecederos muchos eslabones de la cadena, mayoristas y minoristas, se resignaron a bajar precios cediendo parte de la renta, a pesar de los aumentos los costos que afronta la cadena de valor, como el de los insumos dolarizados, el transporte, logística, arrendamientos, combustibles y salarios.
El IPOD tiene una dimensión frutihortícola, que considera la evolución de 19 productos de origen vegetal. Esos precios se multiplicaron 3,6% veces entre el campo y la góndola. La dimensión animal, que coteja los precios de cinco productos, registró un aumento de 2,9 veces entre el campo y la góndola. (Fuente: Tiempo Argentino)