04/11/2018 DERECHOS HUMANOS

Una madre reclama que avance el juicio oral por el abuso sexual a su hija

“Ya son dos años los que venimos reclamando por un avance en la causa, por lo que sufrió mi hija pero también para prevenir a otros niños”, manifestó C.G., de Villa Ángela, a elDIARIO de la Región. L.A. "Tito" Roda, su expareja, está imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado, reiterado, ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores. La denunciante tenía cuatro años de edad cuando fue víctima de los ataques.

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Este matutino tomó conocimiento de un nuevo caso de abuso sexual infantil en Villa Ángela, donde una joven denunció a la pareja de su madre por ataques y vejámenes que se prolongaron desde su infancia hasta entrada su adolescencia.

El acusado es L.A. “Tito” Roda, un trabajador municipal de Villa Ángela, denunciado por abuso sexual con acceso carnal agravado, reiterado, ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores.

“Ya son dos años que venimos reclamando por un avance en la causa, por lo que sufrió mi hija pero también para prevenir a otros niños. Es necesario romper con la coraza de protección de la Justicia para los abusadores”, manifestó la madre de la denunciante, C.G., quien decidió preservar su identidad para proteger la intimidad de su hija, a elDIARIO de la Región. Una cuestión que agrava el retraso judicial es que Roda eludió la prisión preventiva.

Según consta en la causa, a la que tuvo acceso este matutino, la joven denunciante tenía cuatro años de edad cuando fue víctima de reiterados tocamientos impúdicos en distintas partes del cuerpo, y de otro de tipo de ataques gravísimos en su intimidad, los cuales se extendieron a lo largo de los años.

Cabe acotar que este tipo de delitos se caracterizan por la dificultad probatoria, cuando las circunstancias de los abusos y vejámenes se dan en la intimidad y sin terceros que puedan comprobar el testimonio de la víctima. Por ello, el valor de la palabra de la víctima y de todos los indicios que aporten a la comprobación de lo ocurrido.

Roda fue denunciado el 7 de diciembre de 2016. El 14 de ese mes fue notificado y citado a declarar, pero se abstuvo. El caso fue llevado por la fiscal Gisela Oñuk, quien luego de realizadas las diligencias del caso elevó la causa a juicio y remitió el expediente a la Cámara del Crimen. En ese marco, se realizaron varios peritajes, en los cuales se habrían verificado las denuncias.  Roda, sin embargo, se negó a someterse al peritaje psicológico.

En un primer momento, Roda fue encarcelado en la alcaidía con prisión preventiva, pero sólo estuvo 20 días allí, luego de alegar problemas de salud y presentar un informe médico en ese sentido y  ampararse en que tiene 70 años.

“EN SU CASA”

C.G. sostiene que se trata de una excusa para eludir la prisión efectiva; “Gozaba de buena salud, pero repentinamente dijo que se enfermó luego de haber pasado 20  días en la alcaidía”, comentó a este matutino. La mujer, que  padece una enfermedad que le complica gestionar el impulso de la causa judicial, vive aterrada ante la posibilidad de que el hijo en común u otras criaturas en contacto con el acusado sufran algún tipo de abuso por parte de él. “Ahora está en su casa y tiene uso de internet y celulares y puede captar víctimas por las redes sociales”, advirtió.

En ese sentido, cabe remarcar Roda tiene una hija, madre de un niño de 8 años, que deja al infante a cuidado de su abuelo porque trabaja como docente en Du Graty. “Roda es un pedófilo y ese niño está en peligro”, advirtió la madre de la denunciante.

No obstante lo cual, Roda permanece en ejercicio de ese beneficio de prisión domiciliaria luego de presentar un informe médico. El abogado querellante planteó a este matutino que si bien elevó sendas oposiciones al respecto, no se le hizo lugar a su pretensión.  La Cámara del Crimen mantuvo el privilegio.

LOS ATAQUES

Según consta en la denuncia, la primera vez que Roda abusó de la joven ella tenía cuatro o cinco años, aprovechando ocasiones en las que quedaba al cuidado de la criatura. La perversión del sujeto llegó al extremo de que también propinaba palizas a la madre de la víctima. “A veces, se sentaba en la mesa y me tocaba con los pies mientras estábamos con toda la familia. Le pegaba muy fuerte a mi mamá, un día la arrastró de los pelos, vivían peleándose mucho”, relató la denunciante.

Por otra parte, remarcó la estrategia del abusador para persuadir y aprovecharse del estado de inocencia e indefensión: “Yo no podía decir nada, tenía un nudo en la garganta, como que sabía que algo no estaba bien, pero no sabía qué. Eso era prácticamente todos los días (…) siempre me decía que ese era un secreto entre los dos y que si contaba a alguien iba a ponerse muy triste mi mamá, que no me iban a creer”.

Conforme la joven se hizo más grande, los ataques de Roda aumentaron, al punto que en una ocasión casi le hizo perder la virginidad. A los 11 años, se mudaron al barrio 60 Viviendas, donde los abusos continuaron hasta poco antes de que cumpliera los 13 años, dado que luego de una pelea muy fuerte entre Roda y su madre este abandonó la vivienda con sus cosas. “Fue el día más feliz de mi vida”, destacó.

En 2014, se fue a vivir a la casa de su abuela, mientras su madre y su hermano, de 13 años, y su hermana mayor, de 36, continuaron  en el barrio 60 viviendas. Su hermana mayor, con una dolencia por la cual tiene disminuida la visión, había abandonado el hogar tiempo atrás y regresó luego de la separación entre la madre y Roda. Luego, se supo que las razones de ello fueron intentos de abuso por parte del acusado. “Me fui porque este señor me faltó el respeto a mí una vez en la cocina. Yo estaba preparando mate y él me dijo: ‘Mi amor, cuando vos quieras que te bese los labios, avisame”, fue lo que esta joven manifestó en sede judicial.

LA DENUNCIA

En 2014,  luego de un incidente de la madre de la joven, esta se emparejó nuevamente con Roda y fueron a vivir juntos. Tiempo después, y luego de un doloroso proceso, la joven reunió la fortaleza para declarar ante la Justicia; Roda se negó a someterse a una junta psicológica interdisciplinaria. La denunciante sí lo hizo, y luego de ser evaluada, los profesionales intervinientes informaron que en el testimonio se verificaron indicadores de un trauma que puede asociarse a experiencias de violencia sexual y que no se advierten “estrategias de ocultamiento ni mendacidad en fin de una ganancia secundaria”

Por ello, desde la Fiscalía se afirmó que “expuestos los elementos probatorios y de valoración de los mismos, surge con el grado de probabilidad requerido como se ha sostenido precedentemente que el encartado es el autor material del delito que se le atribuye”, en base al testimonio claro y sin fisuras con circunstancias de lugar, tiempo y modo de desarrollo del suceso. Asimismo este relato está corroborado por otros elementos probatorios objetivos e independientes, como el informe psicológico de la Oficina del Servicio Social y las declaraciones de la hermana y la madre.

ASI ; EL MÁS IMPUNE

El 28 de octubre del año 2015, luego de innumerables iniciativas y reclamos motorizados por varias agrupaciones de víctimas de abuso sexual infantil (ASI) y demás organizaciones sociales, fue sancionada la ley N º 27206, por la cual “se suspende la prescripción mientras la víctima sea menor de edad y hasta que, habiendo cumplido la mayoría de edad, formule por sí la denuncia o ratifique la formulada por sus representantes legales durante su minoría de edad”.

Varios expertos plantean que el abuso sexual infantil es una de las peores formas de maltrato y con el mayor subregistro estadístico, debido al secreto que con tanta frecuencia rodea estos casos y que impide recabar documentación fidedigna.

Cabe destacar que el abuso sexual infantil es un delito de instancia pública, lo que implica que el Estado debe investigar de oficio cualquier caso de abuso sexual contra niños, niñas y/o adolescentes. Cabe destacar que según las estadísticas al respecto, en el 90% de los casos el abusador es un familiar varón de la víctima; en consecuencia, se denuncia apenas el 10% de los casos y se condena menos del 1%.

"MÁS DEL 80 % DE LOS CASOS DEL 2018"

En ese sentido, la titular del Servicio de Atención Integral a Niñas, Niños y Adolescentes Víctimas de Violencia (Sainnav) del Pediátrico, Paola Benítez precisó que  “más del 80% de los casos atendidos en 2018 fueron por abuso sexual infantil. Cuando hablamos de violencia, hablamos de violencia física, negligencia, abandono. Pero, lamentablemente, a la cabeza, el abuso sexual infantil, que es la forma de violencia más frecuente que estamos atendiendo”, detalló en declaraciones publicadas por el portal Chacodiapordia.com

Además, en muchos de los casos suele suceder lo que se denomina "descubrimiento tardío”  o bien lisa y llanamente un retraso en la posibilidad de expresar lo ocurrido, razón por la cual estos ilícitos raras veces son denunciados en forma inmediata.

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