17/11/2017 DERECHOS HUMANOS

Once meses sin Maira Benítez: marcha, visibilización y pocos avances

Hoy, las calles céntricas de Resistencia amanecieron con el rostro de la joven villaangelense, además habrá una marcha a las 18 que comenzará en 9 de julio y Las Heras. En una semana con posibles cambios en los fueros judiciales pero pocos resultados, se cumple casi un año de la desaparición de Maira.

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Hoy se cumplen once meses desde la desaparición de la joven de Villa Ángela, Maira Benítez. En una causa que se encuentra congelada y sin avances hace tiempo. Esta semana se convalidó la hipótesis sobre trata de personas luego de que la Justicia provincial se declarar incompetente y mandara el expediente al fuero federal. Aún resta que la Justicia acepte el caso para que la investigación tome ese rumbo. La iniciativa fue comunicada de forma intempestiva por el procurador general Jorge Canteros días atrás.

Un grupo de mujeres de distintos movimientos decidieron salir esta madrugada a las calles para empapelar Resistencia con el rostro de Maira, y a un modo de recordatorio de que los movimientos sociales no olvidan y acompañan la lucha de Antonia Morán, madre de Maira, y la familia. Además, a las 18, organizaciones sociales como el Movimiento Clasista Combativo, convocaron a marchar, como todos los meses, por la aparición de la joven. Se concentrarán entre las avenidas 9 de Julio y Las Heras.  

 

“No se olviden de Maira”

El miércoles, la mamá de Maira, Antonia Morán, hizo circular otra carta pública. Este texto, dedicado a sus sospechas como madre y primera interesada en la investigación judicial, apuntó a los sospechosos de siempre. También tuvo un altibajo sentido, cuando afirmó que por un momento consideró que su hija estaba muerta. Con la fuerza y el arraigo que la caracteriza, se retractó de sus dichos y volvió a llenarse de una esperanza inquebrantable, además, llamó a que toda la sociedad se una a una memoria colectiva por Maira.

“Días pasados respondí, en una radio, a un hermano de Rodrigo Silva. En el mismo, en un estado de exaltación producto de la indignación por sus palabras, consideré que mi hija está muerta. Luego, más calmada, vuelvo a dejar abiertas todas las hipótesis de investigación: desaparición, trata, femicidio. Todas las hipótesis tienen a Silva como autor principal debido a las pruebas que se encontraron: videos de su comportamiento pervertido, antecedentes de su comportamiento misógino, mensajes de encubrimiento de la familia. Mi indignación con el hermano de Silva, ante la defensa de su hermano, está justificada.

Que mantenga las tres hipótesis se debe a que no sé dónde está mi hija. La incertidumbre me carcome. Si la familia de Silva y de Cáceres quieren verlos pueden visitarlos porque saben dónde está. Yo no lo sé, yo no puedo llorarla, no puedo abrazarla, no puedo sentirla, no puedo tenerla.

Las pruebas potencian todas estas hipótesis y dejan en claro que todo se reduce al círculo de Rodrigo Silva, Gabriel Cáceres y sus familias, a la relación de éstos con Eduardo Costas, y al mal desempeño del fiscal Sergio Ríos. Cuestionan a la justicia pero deben agradecerle al fiscal Ríos por no quedar más comprometidos. Cuestionan la investigación diciendo que son perejiles pero no entregan a Costas y éste sale a caminar, libre, valiéndose de sus contactos y su dinero. Lo mismo con las hermanas Ledesma, que salen a bailar, riéndose de la situación que me toca vivir a mí e incluso a Silva.

Quiero creer en la justicia divina porque la terrenal no me dio respuestas, ni inmediatas ni satisfactorias. Aunque me gustaría verlo preso a Costas y a Ríos, a casi un año de la desaparición de mi hija, sé muy bien que los que los investigan no los quieren tocar. Sé muy bien que me enfrento a poderes corruptos que todo lo compran con dinero y favores. Aun siendo consciente de lo que me enfrento, sigo adelante, lucho por mi hija, por verlos a todos presos y nunca callándome. No se callen, griten, y, por sobre todo, no se olviden de Maira”, finalizó su carta. 

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