03/10/2018 POLICIALES

Ofrecen $ 500.000 para dar con el paradero de un presunto violador

Se trata de Omar Alberto Verón, conocido como "el Japo", principal sospechoso de una violación en 2014, caso que aún se encuentra impune. Mirta, madre de la víctima que hoy tiene 11 años, volvió a pedir justicia por su hijo e instó a la ciudadanía que aporten cualquier tipo de datos para dar con el paradero del acusado.

img Ante cualquier información puede acercase a la comisaría más cercana o llamar al 911. Gentileza

La pesadilla de Maxi, comenzó hace cuatro años cuando fue atacado sexualmente por su vecino, identificado como Alberto Verón, que desde entonces se encuentra libre. “Le pido a la gente que este alerta, que nos ayuden a quitar este peso que tenemos porque él debería estar pagando por lo que hizo”, expresó Mirta a medios radiales.

Desde el Gobierno de la provincia ofrecerán una recompensa de $500.000 pesos para dar con su paradero. La familia del menor mantuvo una reunión con el procurador General Jorge Canteros, quien le aseguró que tanto la Policía como la Justicia están abocados a encontrar a Verón. “Me dejo tranquila porque me afirmó que están haciendo lo posible para encontrarlo”, señaló.

Mirta contó que desde el primer momento que se realizó la denuncia, desde Fiscalía le aseguraban en retiradas oportunidades que “se queden tranquila, porque lo estaban buscando, pero nada se movió en tres años”. “Lo que reclamo es justicia por mi hijo y nada más no duden llamen y avisen”, sentenció.

Además, reconocen que familiares del menor vieron a Verón en el Centro de Salud del barrio donde viven. “Si sigue libre, va a cometer otro crimen, va a pensar que esto es fácil y lo seguirá haciendo”. En cuanto a su hijo, expresó que se encuentra “anímicamente bien, pero lamentablemente contrajo la adicción a la morfina por las múltiples y dolorosas operaciones a la que debió ser sometido”.

Ante cualquier información puede acercase a la comisaría más cercana o llamar al 911.

EL CASO

En agosto de 2014 Maxi, quien vivía en el barrio Jesús de Nazareth, fue a la casa de sus amigos de la cuadra para invitarlo a jugar en su propia vivienda. En aquel momento tenía siete años y allí fue sometido por el padre de su amigo. El criminal encendió una máquina de cortar pasto para que el ruido tapara los gritos y el llanto, y se encerró con su víctima.

El niño continúa internado en el hospital Garrahan y tuvo que pasar por varias cirugías, debido a las graves secuelas del ataque, sus intestinos virtualmente destrozados y demandan una labor quirúrgica de reconstrucción.

 

 

 

 

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