12/03/2018 DERECHOS HUMANOS

La salud de las mujeres está sujeta a barreras sociales y económicas

El espacio en el taller Mujeres y Salud sirvió para evidenciar la necesidad de incorporar perspectiva de género al sistema sanitario público. Lo reproductivo relacionado con la salud mental de las mujeres, uno de los ejemplos que evidencian los casos de violencia a los que se enfrentan las mujeres.

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El acceso a la salud de muchas mujeres, el conocimiento pleno de sus derechos y las garantías que el Estado debe proveerles fueron algunos de los ejes de la charla debate que se realizó en la vigilia del 8M en la plaza 25 de Mayo. La estigmatización y las diferencias económicas para el acceso a determinados servicios fueron también parte de la charla. 

Coordinado por la psicóloga Cynthia Medina, un grupo heterogéneo de mujeres se dió cita para aportar claridad sobre algunas cuestiones que inciden plenamente en la vida diaria de las mujeres.

 

DERECHO VS

INSTITUCIONES

 

A lo largo del taller, fue necesario establecer dos puntos de referencias: la salud reproductiva y la salud mental de las mujeres.

Las participantes tuvieron la oportunidad de profundizar en cuáles son los puntos débiles en la atención pública y cuáles son las barreras con las que las se encuentran cuando quieren hacer uso de leyes existentes e instrumentadas. “Hay una especie de contrapunto entre el Derecho y las Instituciones. Existen leyes que están sancionadas pero que a la hora de ejercerlas no se pueden porque están las condiciones garantizadas. Tal es el caso del parto humanizado. En el hospital Perrando, por ejemplo, no hay un lugar acondicionado para esta práctica”, destacaron.

Uno de los casos ejemplificadores de la violencia de género en la ley de Salud Reproductiva, donde algunos requisitos burocráticos se centran en la salud mental de las mujeres. “Para ligarse las trompas, las pacientes necesitan de un certificado de salud mental”, comentó la profesional. “Y aunque esto les parezca una exageración, piensen que, hasta hace algunos años, la mujer necesitaba de la autorización del marido”, aclaró.

Otra de las problemáticas son las relacionadas a la estigmatización. “En cada ciclo de la vida de la mujer existen barreras al acceso de salud. Está comprobado científicamente que las mujeres que tienen un infarto agudo de miocardio tardan más que los hombres en acceder a un tratamiento adecuado, porque cada vez que una mujer va a la guardia con un dolor en el pecho, la dolencia se le atribuye más a lo emocional u hormonal que a una dolencia cardíaca”, resaltaron las profesionales de la salud.

Estas situaciones también están íntimamente relacionadas a otros escollos que hay que sortear. “Tal es el caso que se da con la homologación de la ley 26657 de Salud Mental. Lo interesante de esta ley es que pone en el centro a la persona como sujeto de derecho pero el enfoque que las otras áreas de salud le dan específicamente a la salud mental de las mujeres es el vergüenza y estigmatización a la hora de elegir prácticas (sobre todo en salud reproductiva) que no sean acordes a una moral o buenas costumbres de un grupo social de privilegio.

Si bien el tema de acceso a la salud de las mujeres debe atender todas las clases sociales, la realidad evidencia lo contrario. “Las diferencias en el acceso están directamente relacionadas a la clase social y económica de las pacientes. No es lo mismo ingresar a la guardia de una clínica que a la guardia del hospital, tanto en la atención como en lo estructural”, destacaron las presentes. “No es lo mismo tener acceso a un aborto clandestino en una clínica, que tener que pasar por una serie de procedimientos burocráticos y legales para obtener la intervención en el sistema público. Aún en los casos en los que están permitidos”, resaltaron.

En esta línea, la psicoanalista Mendoza, que presta servicio en el sector público, puso énfasis en su trayectoria personal. “A lo largo de los últimos años, las pacientes que he recibido en mi consultorio y que han decidido interrumpir un embarazo están traumatizadas por el maltrato en el proceso, no por su decisión. La culpabilización de la mirada social y el maltrato en el proceso de intervención son las causas de la consultas”, relató la profesional y mencionó que hay “casos que son muy difíciles de resaltar porque tampoco hay estadísticas de estos casos”.

Para cerrar la actividad, las mujeres apelaron no sólo a erradicar la mirada social estigmatizante sobre el género, sino a generar mayores espacios de información y formación que velen por la igualdad en el sistema sanitario público.

 

 

 

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