05/06/2018 DERECHOS HUMANOS

La marea feminista colmó las calles al grito de “Ni Una Menos”

En su cuarto año consecutivo, la marcha nacional Ni Una Menos dejó un rastro de unión y reclamo conjunto por las calles de Resistencia. Con el pedido por el aborto legal, seguro y gratuito como consigna principal, las mujeres e identidades femeninas llevaron también el reclamo por el ajuste, los despidos y la represión.

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Cientos de mujeres e identidades femeninas se concentraron ayer en la esquina de las avenidas Vélez Sarsfield y 9 de Julio para marchar por un nuevo grito federal contra la violencia machista, Ni Una Menos.

Las distintas organizaciones, movimientos y autoconvocadas formaron columnas que sobrepasaron las cinco cuadras sin moverse. Se movilizaron por el tradicional trazo de la avenida 9 de Julio hasta llegar a la plaza principal. La lectura del documento se hizo en la esquina de Casa de Gobierno y luego se continuó la marcha hasta desconcentrar en el mástil mayor.

Las columnas feministas van en crecimiento en la región y, en el colorido de las calles, esto se notó. Nuevas batucadas conformadas sólo por mujeres, una columna importante de disidencias LGTBIQ+, encabezada por personas trans con su consigna: “Ni una trans menos, ni una trava menos”. Brechas generacionales de niñas, adolescentes, adultas y adultas mayores unidas en la voz que repetía: “arriba el feminismo, que va a vencer”, sin cansarse, hasta el último minuto.

La visibilidad también las unió en reclamo por la precarización laboral y la feminización de la pobreza, las columnas piqueteras finalmente hermanadas a las feministas autoconvocadas, todas de verde, pidiendo por el aborto legal, seguro y gratuito. Las nuevas colectivas hacían presencia desde lo suyo: las artistas autoconvocadas de la provincia, el frente de comunicadoras, las trabajadoras de cultura, el “Ateneo Feminista” -que reúne a trabajadoras de la salud mental con perspectiva-, la Comisión de Mujeres Universitarias, las fotógrafas, entre tantas otras.

Las rejas de Casa de Gobierno quedaron con siluetas de mujeres que llevaban consignas sobre la violencia machista y la ley sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), también hubo una intervención callejera realizada desde el colectivo Ni Una Menos. Como tristemente viene pasando en las últimas marchas, la Catedral y la Casa de Gobierno estuvieron enrejadas y con custodia policial ante el paso pacífico de las mujeres.

 

EL DOCUMENTO

El documento local se alineó a las consignas nacionales, en tanto hizo mucho hincapié en el vaciamiento de las políticas públicas sobre géneros, la precarización laboral y los despidos que afectan principalmente a las mujeres pobres, la feminización de la pobreza y la represión a quienes reclaman por sus derechos. 

Hubo una denuncia explícita a las políticas nacionales y al lineamiento provincial hacia las mismas, lo cual “pone en peligro a la matria”, expresaron. “El ajuste que afecta más a las mujeres pobres y originarias”, se destacó en un fragmento del documento. “El endeudamiento compromete el futuro y la libertad de las generaciones por venir”, afirmaron.

Otros ejes fuertes tuvieron que ver con la pérdida de derechos, las faltas de acceso a los mismos y los frecuentes ataques de odio hacia la comunidad LGTBIQ+. Además de la falta de aplicación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) y el protocolo antipiquete que busca replicar la provincia.

“El Estado ajusta, roba y revicitimiza”, aseguraron en el texto y a la denuncia se sumaron con fuerza el pedido por “las compañeras que nos faltan” y “por Justicia por los casos de abuso sexual y abuso sexual en la infancia”.

Como hace más de un año, el cierre del acto terminó al grito unísono de: “Maira (Benítez) existe, te seguimos buscando”.

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