17/03/2018 DERECHOS HUMANOS

Escrachan al genocida Gabino Manader en reclamo de cárcel común y efectiva

El escrache es en repudio a la prisión domiciliaria concedida por los jueces Juan Manuel Iglesias y Eduardo Belforte. Manader fue condenado a 25 años de prisión por torturas en 2010 y está imputado por violaciones, y desapariciones y otros crímenes de lesa humanidad en la Causa Caballero II. La convocatoria es esta tarde desde las 17, en Ávalos y 25 de Mayo, para marchar hacia el domicilio del represor, en calle Coronel Falcón 289.

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El 24, se cumplirán 42 años del golpe cívico militar con el cual diera comienzo formal al terrorismo de Estado, la etapa más brutal de violencia política en nuestro país. También se cumplirá otro aniversario; será este 24 el segundo Día Nacional por la Memoria la Verdad y la Justicia con el genocida Gabino Manader bajo régimen de prisión domiciliaria en la comodidad de su hogar, y no tras las rejas de la U7 junto con los demás integrantes de la Patota de Investigaciones bajo proceso judicial.

En repudio a esta situación, la agrupación HIJOS Chaco encabeza una convocatoria junto con diversas organizaciones sociales y políticas para “escrachar” a Manader. El llamado a participar señala la esquina de 25 y Ávalos a las 17 de esta tarde como el punto de reunión desde el cual se marchará hacia el domicilio del genocida, en Coronel Falcón 289.

Los escraches fueron una práctica inventada por la agrupación HIJOS en los años 90, época en la cual el “cerrojo” que implicaban las leyes de obediencia debida y de punto final y los indultos impedían el juzgamiento a los perpetradores de crímenes de lesa humanidad. “Si no hay justicia, hay escrache” era la arenga de aquellos años, en los que la condena social era necesaria para señalar la impunidad de los responsables de delitos gravísimos. Luego de 2003 y del inicio del proceso de juzgamiento que se inició con la declaración de inconstitucionalidad de las aquellos “mamarrachos jurídicos” los escraches perdieron su razón de ser.

Sucede que desde el advenimiento del macrismo al frente del poder Ejecutivo nacional cobraron renovado impulso los reclamos de los sectores más conservadores de la sociedad que hacen una militancia por el negacionismo del terrorismo de Estado, intentan refritar la ya perimida “teoría de los dos demonios”, o conseguir el cese de las condenas con cualquier pretexto. Un ejemplo de ello fue el intento de computar el cálculo 2x1 el año pasado, o más recientemente, la prisión domiciliaria masiva para genocidas en razón de superpoblación carcelaria.

“SI NO HAY JUSTICIA,HAY ESCRACHE”

En relación con esta cuestión, Martín Peralta, de HIJOS Chaco, manifestó a elDIARIO de La Región: “Este escrache que organizamos a Manader es un señalamiento al poder Judicial y su trato tan benigno a un condenado por torturas y en la actualidad imputado por crímenes de lesa humanidad”. Al respecto, el exdetenido político y titular de la Secretaría de DD. HH., Juan Carlos Goya, destacó: “Estamos en tiempos en los que la impunidad en Argentina está asumiendo nuevas formas, y hoy que tenemos juicios y condenas garantizados, no podemos permitir estas ‘libertades domiciliarias’ porque una prisión es en cárcel común, no en la comodidad de su hogar. Para que el Poder Judicial tome estas decisiones necesita un poder político que lo avale y eso no lo podemos permitir. Han hecho lo imposible para permanecer impunes, no se arrepienten, no dicen dónde están los desaparecidos”.

Por último, destacó: “Los grupos civiles que ayer se enriquecieron con la dictadura y hoy nos gobiernan no están especulando con la liberación de los represores por tratarse de unos ‘abuelitos buenos’, no, lo que buscan es garantizar la impunidad de los que van a mandar a reprimir a la sociedad en el futuro.”

REPRESOR EN SU CASA

Cabe destacar que Manader es un “emblema” de la represión estatal en Chaco; fue condenado a 25 años de prisión por torturas en 2010, y en la actualidad está imputado por desapariciones, torturas y violaciones en Caballero II.

Prácticamente la totalidad de los testimonios de sobrevivientes ventilados en juicio lo señalan como uno de los integrantes más crueles de la “patota” de la Investigaciones, con un rango de jefe en la estructura clandestina que funcionó en los sótanos y calabozos de la Brigada.

La domiciliaria de Mander obedece al polémico dictamen judicial del juez Juan Manuel Iglesias que concedió el privilegio sobre la base de un informe sanitario del Servicio Penitenciario de la U7. Este informe fue rechazado por el Cuerpo Médico de peritos de la Corte Suprema de la Nación que dictaminó que Manader se “encuentra compensado, sin signos de patologías agudas en evolución” y que "la medida privatoria de su libertad en sí misma no debería afectar la evolución de su patología”. Nada de ello fue tomado en consideración y tanto el tribunal de Casación, como el juez Eduardo Belforte ratificaron la domiciliaria. Tanto Iglesias como Belforte integran el tribunal que lleva la Causa Caballero II, con 10 represores imputados, en la cual el 23 de marzo próximo el Ministerio Fiscal presentará su alegato acusador.

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