19/12/2017 DERECHOS HUMANOS
CASO CINDRIC

El STJ y un fallo por la impunidad de la tortura

​Es el resultado de la resolución de la Sala Segunda en lo Criminal del Superior Tribunal de Justicia, Emilia María Valle y Rolando Ignacio Toledo en la cual modifican la sentencia a los seis policías condenados por el delito de “tortura seguida de muerte” al joven Víctor Cindric, por “vejaciones agravadas y homicidio preterintencional”.

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A tono con los tiempos que corren, con la escalada represiva de las fuerzas de seguridad, el auge de la criminalización a la protesta social, y los ataques al proceso de Memoria Verdad y Justicia respecto del genocidio de la última dictadura, el Superior Tribunal de Justicia del decidió desandar el camino trazado en la causa Víctor Cindric, uno de los casos más emblemáticos de la violencia institucional en Chaco, que podría terminar con las condenados liberados con el cambio de caratula resultante.

Según la resolución en cuestión, a la que tuvo acceso elDIARIO de La Región, la jueza Emilia María Valle y el juez Rolando Ignacio Toledo la muerte del joven Víctor Cindric el 17 de septiembre de 2014, luego de ser detenido en Tres Isletas y pasar unas horas en la comisaría fue producto de “vejaciones agravadas por el uso de violencia y con fines de venganza y homicidio preterintencional, en concurso real”. La pena para ese delito va de 2 a 9 años de cárcel. Con el tiempo que llevan detenidos, los cuatro podrían quedar en libertad.

CONDENA EJEMPLAR

Cabe recordar que a principios de marzo de este año el tribunal unipersonal a cargo de Luis Lineras encontró culpable del delito de tortura seguida de muerte a los efectivos Héctor Méndez, Ernesto López, Diego Gallardo y Alfredo Dorado, los que fueron condenados a prisión perpetua mientras que Rafael Toledo y Natalicio Struciat fueron condenados a cinco y cuatro años de cárcel, respectivamente, por el delito de encubrimiento agravado. De este modo el fallo se destacó por ser el primero que se da con una calificación legal de este tipo en la provincia ante los hechos de arbitrariedades de las fuerzas del orden. Según consideraron en su momento desde el Comité de Prevención de la Tortura, querellante en el caso, se trató de un fallo ejemplificador hacia las instituciones policiales.

Asimismo, hubo otros dos policías, Rafael Toledo y Natalio Struciat, condenados a cinco años de cárcel por encubrimiento agravado. Con esta nueva configuración según el fallo del STJ, ahora les cabe una imputación de “encubrimiento” simple.

TORTURAS ACREDITADAS

En abril de este año, uno de los policías condenados, Alfredo Dorado, afirmó ser inocente y sostuvo que la causa estuvo armada, lo que fue desmentido de modo tajante por la fiscal de Cámara, María Rosa Osiscka, que desmintió las acusaciones lanzadas por Dorado y ratificó la precisión con la que se llevó adelante las investigaciones y el juicio.

“La causa no estaba armada, parte de un hecho concreto y real que es la muerte de Cindric y quedó probado por todas las actuaciones que obran en el expedientes, las pruebas estaban allí y ha sido motivo de una investigación minuciosa. Se probó que el día de la golpiza, Dorado estaba de guardia, se dirigió al patio y pregunto por los datos de la víctima. Luego, los testigos describieron la secuencia de hechos y señalaron que el exefectivo había ejecutado parte de la agresión”, precisó.

EL CASO

Durante la tarde del 17 de septiembre de 2014, personal policial de Tres Isletas detuvo al joven Víctor Cindric en un procedimiento barrial. Tras permanecer unos instantes allí sufrió una descompensación por la que fue llevado al hospital Jorge Vázquez, donde se comprobó su fallecimiento.

En un principio, trascendió que la muerte se habría producido por causa de un paro cardíaco, pero más tarde se conoció el informe de defunción firmado por el doctor Hugo Banegas, que señalaba que el deceso se produjo a las 17.50 por un “traumatismo craneoencefálico debido a una hemorragia cerebral”.

Las palabras de los otros internos fueron determinantes para establecer la participación de los efectivos en la tortura, y se comprobó que Alfredo Dorado fue quien le asestó una patada a Cindric en el pecho y golpes en la cabeza determinantes en el desenlace fatal de un caso que conmocionó a la provincia en el marco de los hechos de hostigamiento contra jóvenes de clases populares por parte de efectivos policiales que periódicamente toman estado público. Todo ello queda en discusión luego del fallo del STJ que viene a posponer un final categórico en esta historia.

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