03/05/2017 OPINIÓN
POR JORGE CAPITANICH

El crecimiento explosivo de la deuda y la “bicicleta financiera”

La gran mentira organizada por el sistema financiero nacional e internacional consiste en sistematizar el engaño como herramienta sofisticada para la mayor exacción de riqueza en décadas en la República Argentina.

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Históricamente el capitalismo rapaz mantuvo una dominancia “extractivista” mediante la apropiación típica del colonialismo imperial de las grandes potencias de las riquezas productivas y mineras a bajo precio destruyendo el ambiente y dejando pobreza y desolación.

Ahora recurren a un aparato sofisticado cuya maquinaria especulativa y financiera está asentada en grupos mediáticos concentrados, periodistas afines, voceros supuestamente calificados y calificadoras de riesgo. Durante el proceso de desendeudamiento diseñado en el período 2003-2015 la tasa de riesgo país era más elevada que en la actualidad a pesar del aumento sistemático de la deuda pública y las calificadoras de riesgo ahora ponderan al país con mejores notas que en el pasado después del ruinoso acuerdo con los “fondos buitres”.

Definitivamente, la deuda emitida alcanza a más de 80000 millones de dólares en 16 meses, de los cuales, 40000 millones de dólares es deuda nueva con un sendero explosivo de vencimientos en los servicios de capital e intereses de la deuda. Este gráfico facilitado por el diputado Axel Kiciloff permite visualizar la trayectoria de la deuda y su impacto.

Pero como si esto fuera poco, un dólar estable y planchado mediante tasas de interés altas producto de la emisión de Letras del Banco Central (LEBACS) por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) genera vencimientos mensuales equivalentes a 322.638 millones de pesos mensuales en promedio los últimos cinco meses del año para afrontar el diseño financiero del stock emitido equivalente a 736.039 millones de pesos.

Y no sólo eso, sino que también se destinaron en promedio 13.556 millones de pesos mensuales al pago de intereses de LEBACS (aproximadamente 1.000 millones de dólares). Esto implica que sólo esta transferencia al sistema financiero representa un 38% del total de recursos girados por mes a las 23 provincias más Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Otra forma de apreciar la magnitud de este desembolso es compararlo a las transferencias por Coparticipación a la provincia del Chaco, cuyo pago equivale a 8 meses de la misma.

El cóctel explosivo de reducción de impuestos (1,7 % del PIB), déficit fiscal, aumento de tasas de interés del BCRA y la internacional programada con tipo de cambio estable y extinción de cualquier control de entrada especulativa de capitales está incubando una bomba imposible de desarmar.

Grandes flujos financieros ingresan con dólares, lo transforman en pesos con altas tasas de interés y luego lo cambian por dólares que lo sacan del país permiten tomar ganancias al 24 % anual en dólares. ¿Hay un mejor negocio en el mundo?

No cabe la menor duda que los líderes de este mundo hipócrita lo reciben a Macri con todos los honores, pues los amigos de los poderosos se llenan de plata mientras los argentinos se quedan sin trabajo, se cierran las industrias y comercios, disminuye el consumo popular, aumentan las tarifas y se extraen las riquezas del país.

Las reservas internacionales están en 48.000 millones de dólares, de los cuales 11.000 millones de dólares son SWAPS con China que de no aprobarse emprendimientos de infraestructura podrían retirarse. Pero se estima que los ingresos especulativos pueden alcanzar a 20.000 millones de dólares con carácter especulativo, los cuales pueden disparar el tipo de cambio en virtud de una salida abrupta con estampida de precios e hiperinflación.

La cantinela del coro reaccionario en el país azuza con el mensaje del déficit de las provincias, de las provincias y municipios inviables, del empleo público excesivo, pero nada dice respecto de esta estrategia que provoca un daño tan grande como lo hacían las metrópolis con las colonias históricamente.

¡No nos dejemos engañar! El Congreso debe poner límite a esta política. No es casualidad que el sistema financiero pretenda un BCRA autónomo e independiente para escapar a cualquier tipo de control. No es casualidad que pretenda indemnidad a sus Directores para garantizar impunidad en el ejercicio de sus funciones.

No es casualidad que utilicen las atribuciones del Estado para beneficio de una oligarquía prebendaría, especulativa y rapiñadora. No es casualidad que asfixien a las provincias y municipios con menor transferencia de recursos para hacerlos cómplices de un endeudamiento feroz en todos los niveles.

El freno lo debemos poner hoy. Mañana será tarde. El límite de la deuda pública es imprescindible. El límite a la especulación financiera también. Porque se están llevando el pan de nuestros hijos y el futuro de nuestros nietos.

 

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