09/07/2018 EL MUNDO

Duelo judicial por la libertad de Lula Da Silva sacude a Brasil

El juez federal Rodrigo Favreto, del Tribunal 4 de Porto Alegre, ordenó liberar "inmediatamente" al expresidente brasileño Lula da Silva, quien está preso en Curitiba desde el 7 de abril por orden del juez Sergio Moro en una causa sin pruebas y sin sentencia firme. A las pocas horas, un camarista dio marcha atrás con la medida en favor del expresidente, lo cual a su vez fue revocado por el juez Rodrigo Favreto.

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El juez federal Rodrigo Favreto, del Tribunal 4 de Porto Alegre, ordenó liberar "inmediatamente" al expresidente brasileño Lula da Silva, quien está preso en Curitiba desde el 7 de abril por orden del juez Sergio Moro en una causa sin pruebas y sin sentencia firme. La ilusión duró pocas horas, ya que un camarista dio marcha atrás con la medida en favor del expresidente de Brasil.

La disputa judicial - que primero hizo pensar que Lula estaría libre, luego que seguiría preso y por último, la cierre de esta edición, nuevamente alienta la  esperanza en torno a su liberación- sacude al país vecino, que en octubre celebrará las elecciones presidenciales en las que el exmandatario es favorito. Lula oficializará su candidatura en agosto y está primero en las encuestas, a casi 20 puntos de distancia con el segundo.

Mediante el pedido de habeas corpus presentado por un grupo de diputados del Partido de los Trabajadores (PT) el juez Rogerio Favreto ordenó liberar a Lula da Silva, y lo hizo con un calificativo no menor, ordenó que la liberación se produzca de forma ‘inmediata’. Acto que provocó una disputa tanto política como jurídica, en tanto que el Juez Sergio Moro, quien condenó a Da Silva a 12 años de prisión con una condena ratificada y ampliada por la Cámara de Porto Alegre, se pronunció en contra y emitió una orden para evitar su liberación. De esta manera, la decisión puede volver a manos de la Corte Suprema.

Favreto es un juez de turno, ya que en Brasil hay en este momento feria judicial, y concedió ayer el habeas corpus que había sido presentado el viernes por los diputados del PT, Wadih Damous, Paulo Pimenta y Paulo Teixeira.

Pero la decisión no fue acatada por el juez Sergio Moro, de la primera instancia, mentor de la causa Lava Jato y criticado por actuar como un perseguidor político- cuando sus funciones deberían responder, más bien, a lo jurídico- del expresidente brasileño. Al respecto, la ONU se hizo presente la semana pasada anunciando que dio proseguimiento a una denuncia por la violación de los derechos de Lula en el Lava Jato.

Apenas se hizo conocido el fallo del Favreto, el juez de Curitiba, Sergio Moro se pronunció contra dicho fallo emitiendo una orden que juzga de incompetente al juez que dictaminó la liberación del expresidente, para poder ordenar la excarcelación de Da Silva, dejando, de esta manera, la decisión en suspenso.

El Juez Moro, desde Portugal, donde se encuentra de vacaciones por la feria judicial y desde donde dictó la orden, argumentó que la misma se basa en que Favreto no tendría competencia alguna sobre un fallo previo que había sido tomado por otra cámara de su propio tribunal y también, Moro consideró que el tomar la decisión siendo un juez de turno lo vuelve incompetente.

Ante ello, muchos juristas señalaron que Moro no puede tomar ninguna decisión al respecto, ya que se trata de un juez de primera instancia que estaría opinando sobre un fallo de segunda instancia -como lo es el fallo del Juez Favreto- lo cual es inconstitucional e ilegal.

En pleno match point y tras la orden del juez Moro, Favreto emitió un nuevo despacho reafirmando al anterior, desestimando la orden de Moro e instruyendo “el inmediato cumplimiento de la medida judicial para liberar al expresidente”, lo que debería haber significado que, al cabo de unas horas, el expresidente obtuviera su condonación. Ante la ‘desobediencia’ por parte de la Policía Federal, el diputado y abogado de Da Silva, Wadih Damous criticó al juez Moro alegando: "Esto fue un acto sedicioso, de insubordinación comandada por Moro con alianza del comisario a cargo de la Superintendencia de la Policía Federal, esto es un crimen de desobediencia", afirmó Damous desde Curitiba, junto al diputado Paulo Pimenta, jefe del bloque de congresistas del PT.

Da Silva había sido arrestado por los cargos de “corrupción pasiva”. La justicia brasileña lo encontró culpable de haber recibido ilegalmente dinero de la empresa OAS, a cambio de contratos con la estatal Petrobras, éste grupo habría otorgado un departamento a Lula, inmueble donde el expresidente nunca habitó y que tampoco llegó a estar a su nombre. El sustento de dicho cargo fue con testimonios circunstanciales, además de ser parte de la continuidad del golpe institucional contra Dilma Rousseff, para garantizar mejores condiciones a los candidatos que defendieran los ataques llevados a cabo por el presidente -no electo- Michel Temer.

Cabe destacar que la noticia del fallo de la decisión del camarista Rogerio Favreto para que Da Silva salga de la Superintendencia de la Policial Federal se dio a conocer a través de las redes sociales y del diario Folha de San Pablo, horas antes del mediodía de ayer, ante lo cual la cadena O Globo postergó la divulgación de dicha noticia.

 

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