01/01/2018 INFORMACIÓN GENERAL

Drástico aumento de ataques a la comunidad LGTBIQ

Otro año terminó sin que el Congreso argentino trate una ley de prevención y penalización de la discriminación que actualice la norma vigente de 1988, en un contexto político y social en el que la violencia contra el colectivo LGBTI ha aumentado de forma notoria.

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Según el Observatorio de Crímenes de Odio hacia la comunidad LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y la FALGBT, en 2017 hubo denuncias de 61 casos de violencia o ataques callejeros por orientación sexual o identidad de género y 11 asesinatos (nueve a mujeres trans y travestis; uno a un varón trans y uno a un varón cis gay).

Si bien son cifras preliminares, los ataques hacia personas gays, lesbianas, trans y bisexuales no se detienen, así como los casos de discriminación en espacios públicos.

Los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios (asesinato de varones trans) son el último eslabón de una cadena de violencias que sufren las personas travestis y trans desde su infancia y adolescencia y son difíciles de registrar. Desde la Justicia muchas veces no se respeta la identidad de género y cuando se hace no se tienen en cuenta como crímenes de odio ni agravantes de género.

Charly Guerrero era un varón trans de 21 años asesinado el 13 de mayo en Ceferino, un barrio humilde de la capital salteña.

Pamela Tabares era una mujer trans, tenía 35 años y vivía en la ciudad de Rosario, en condiciones de extrema vulnerabilidad. Fue asesinada de al menos 5 disparos el 26 de julio del 2017.

El cuerpo asesinado de Ayelén Gómez fue encontrado el 12 de agosto bajo las tribunas del Lawn Tennis de Tucumán, con golpes y signos de asfixia.

La joven trans Azul Montoro fue asesinada en la madrugada del 18 de octubre pasado de una veintena de puñaladas, en una pensión cercana al mercado norte de la ciudad de Córdoba. El agresor también mató al perro de la víctima.

 

 

 

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