09/09/2018 LA PROVINCIA

Documento del Campo Nacional Popular, Democrático y Feminista

Como parte de la convocatoria “Hay 2019” y en el marco del trabajo en comisiones desde el Campo Nacional Popular, Democrático y Feminista emitieron un documento que reproducimos a continuación.

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“La lógica de la heteronormatividad es la que mueve hoy en las estructuras partidarias y de planificación política. El feminismo viene a subvertir la lógica de la construcción política, con los preceptos de la transversalidad y la horizontalidad. Creemos necesario que esta transversalidad acompañe todos los ejes de la discusión política para un 2019. Hay 2019 sólo si desde ayer nos convertimos en polea para la unidad del campo nacional y popular solo si somos capaces de articular la fuerza de las organizaciones libres del pueblo para resistir el proyecto miserable de los dueños del capital financiero.

No podemos no pronunciarnos hacia nuestra dirigencia política que aún no ha dado muestras de cuestionar sus privilegios de macho. El daño que nuestros propios dirigentes han ocasionado al no apoyar a nuestras compañeras legisladoras Marín Pilatti Vergara, Lucila Massin y Analía Rach, que han sabido llevar las voces del colectivo feminista al Congreso de la Nación que con coherencia política e ideológica también se han opuesto a proyectos antipopulares, y han posibilitado la discusión a fuerza de militancia y compromiso con el bien común. Este daño debe ser reparado.

La conducción de nuestro movimiento ha desafiado el sistema política patriarcal, somos el único movimiento conducido por una mujer, que es Cristina Fernández de Kirchner. Los feminismos son intrínsecos al movimiento, por pertenencia histórica la compañera Evita, debe ser reconocida como punto de inflexión de esta nueva sujeta histórica.

Las conductas misóginas dentro de nuestro movimiento deben ser sancionadas con la solvencia que amerita. Es de suma necesidad que los varones del movimiento programáticamente se cuestionen sus privilegios históricos. Es conducta imperante para la dirigencia política.

 Creemos que los hombres no han entendido que el poder que han ganado sobre las mujeres e identidades femeninas y disidentes, lo ha pagado con la dependencia del capitalismo. El poder de los hombres sobre las mujeres ha servido para pacificar a la sociedad, para darles la ilusión de poder, este es el mensaje que tienen que reflexionar si continúan de sirvientes del capital para mantener la masculinidad a costa de las mujeres e identidades disidentes o prefieren crecer juntes en una posición igualitaria en una sociedad más justa, libre y diferente.

Sabemos de los derechos aún pendientes de conquista, en ese camino nuestro compromiso para fortalecer las organizaciones y la participación política para combatir y erradicar las violencias, las desigualdades sociales, económicas educativas, políticas y culturales, que impregnan las instituciones, porque sin igualdad de géneros no hay justicia social. Ahí radica la potencial fuerza colectiva, la posibilidad de un nuevo sentido común, nuevas formas de relaciones de poder, los feminismos y la diversidad de la que se nutre es revolución, y el campo nacional y popular por comprensión y acumulación histórica será para la emancipación o no será.

Los cambios verdaderamente transformadores en la vida de las mujeres como sujetas de derecho tendrán como resultado que ellas puedan acceder a todos los derechos consagrados de los instrumentos y acuerdos que gozan consensos universales. No creemos que el acceso a un conjunto de derechos necesariamente garantice otros derechos. Por eso proponemos; Ser custodias del programa político feminista, exigimos no solo la paridad, sino la participación efectiva de las mujeres y las identidades disidentes en la toma de decisiones de los cargos electivos y no electivos. Sabemos que los derechos aún pendientes de conquista, en ese camino nuestro compromiso para fortalecer las organizaciones y la participación política para combatir y erradicar las violencias, las desigualdades sociales, económicas, educativas, políticas y culturales, que impregnan las instituciones, porque sin igualdad de géneros no hay justicia social. Ahí radica la potencial fuerza colectiva, la posibilidad de un nuevo sentido común, nuevas formas de relaciones de poder, los feminismos y la diversidad de la que se nutre es revolución, y el campo nacional y popular por comprensión y acumulación histórica será para la emancipación o no será. Instamos a que el presente documento sirva de base sustantiva del programa político feminista que volverá a gobernar la patria para y por la felicidad del pueblo

 

 

 

 

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