27/04/2018 DERECHOS HUMANOS

Caballero II: La defensa presentó su alegato con un pedido de absolución

Los defensores Juan Manuel Costilla y Néstor Cáceres consumaron su alegato durante la mañana de ayer jueves. Ambos rechazaron las acusaciones por desaparición forzada, torturas y violaciones a sus representados. Hoy, será completada la etapa con el alegato de Matías Azar, defensor de los imputados santiagueños Antonio Musa Azar y Miguel Garbi. Luego de ello, la audiencia continuará con la presentación de las dúplicas y réplicas.

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El juicio oral denominado Caballero II, por crímenes de lesa humanidad, cumplió ayer su jornada 51ª, con la presentación del alegato defensor por parte de los abogados Juan Manuel Costilla y Néstor Cáceres, quienes plantearon sendos rechazos a las acusaciones vertidas por querella y fiscalía, y solicitaron la nulidad del proceso y consiguiente absolución de sus representados.

Lucio Humberto Caballero fue uno de los represores de más alto rango en la Brigada de Investigaciones, y a raíz de encabezar la nómina de imputados, los procesos por torturas en el citado centro clandestino de detención heredaron su nombre, si bien lo más correcto sería catalogarlos como la causa Brigada. Se juzga la responsabilidad de 12 represores en el tormento psíquico y físico agravado, privación ilegítima de la libertad y desaparición forzada; además, se incorporó la acusación de violación en el contexto de terrorismo de Estado como crimen de lesa humanidad, hecho inédito en la región.

Prácticamente, la totalidad de los sobrevivientes pasaron por los debates. Hoy, se espera completar el alegato defensor con la exposición de Matías Azar, defensor de los imputados santiagueños Antonio Musa Azar y Miguel Garbi. Luego de ello, la audiencia continuará con la presentación de las dúplicas y réplicas.

 

ALEGATO DEFENSOR

El primero en alegar fue el doctor Néstor Cáceres, defensor de Gustavo Pellozo; señaló que no hay pruebas ni identificación fotográfica que habilite la imputación. Además, consideró que existen contradicciones entre varios testigos. Luego, fue el turno del doctor Juan Manuel Costilla, defensor oficial histórico en este tipo de procesos que representa a Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, José Marin, Ramón Esteban Meza, Luis Alberto Patetta Albino Luis Borda, José Tadeo Luis Bettolli y Jorge Ibarra.

Al inicio de su alegato, Costilla reeditó el pedido de nulidad por indeterminación de los hechos, por prescripción de varias de las acciones y por la nulidad de lo actuado por el juez de instrucción original. También, sostuvo que los hechos ya fueron juzgados en el juicio anterior. En lo que respecta a los sobrevivientes, Costilla negó la imputación por el delito de privación ilegítima de la libertad, en tanto consideró que las detenciones fueron legales (desconociendo la inexistencia de orden judicial, la nula atención por parte de la autoridad judicial de turno, las condiciones gravísimas en el lugar de detención).

Sobre el caso del matrimonio de desaparecidos, Morel Ayala mencionó una serie de afirmaciones de familiares de Ayala, que relataron en los 80 ante sede judicial de mensajes anónimos por teléfono en los cuales se les dijo que habían sido vistos en el sur. A todas luces, operaciones de servicios.  

Además, se descartó que la violación de detenidas hayan sido parte del plan sistemático de exterminio orquestado por el Gobierno de facto y expuso que se trató de “casos aislados”, relacionados con el “morbo” de implicados, según lo cual no serían delitos de lesa humanidad y estarían prescriptos por el paso del tiempo.

 

“IN DUBIO PRO

IMPUNIDAD”

Una cuestión menor, pero que no deja de tener interés, tiene que ver con una postura de Costilla, según la cual en algunos casos existiría como prueba únicamente el testimonio de la víctima, acusando, confrontado contra el descargo de los imputados, negando las imputaciones, en una suerte de “empate técnico” que debería ser resuelto según el principio de “in dubio pro reo”, esto es, la absolución de los acusados por insuficiencia probatoria.

No obstante, aún  sin profundizar en la organización clandestina del aparato represor en los sótanos y calabozos de la Brigada de Investigaciones, justamente con el objetivo de esconder los crímenes y borrar todo vestigio de pruebas para asegurar la impunidad, sucede que cada uno de los testimonios que forman parte del debate se presentaron con documentaciones varias sobre toma de declaraciones, traslados y aún otros testimonios que vienen a confirmar la presencia de la persona en cuestión y otros aportes que confirmarían los dichos del o de la sobreviviente.

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